No te mentiré diciendo que la empecé a amar desde que supe de ti o escuché tus canciones.
La amé cuando leí mi primer poema de Neruda, el quinto de Benedetti, el noveno de García Lorca...
La amé cuando dejé de buscarla plasmada en un papel, cerraba los ojos y la escuchaba en unas notas musicales.
Sí, antes de ti, yo amaba.
No fuiste mi primer amor, pero sí el que más me ha marcado.
La de veces que te habrán dicho que tu voz y tus letras son pura poesía. Seguro que en muchas ocasiones te han escrito para darte las gracias por ello, por sentir.
Yo por encima de todo te daría las gracias por enseñarme que tal vez el próximo verano sea mejor que este.
Gracias porque desde que duermes junto a mi cada noche hasta que me entra el sueño, pienso en la suerte que tengo en la vida.
Gracias porque al día siguiente sigues ahí.
Gracias por darle respuesta a las cosas que no pude responder.
Gracias por los sueños sencillos en esta vida tan complicada.
Gracias por recordarme que los para siempre solo sirven en París.
Gracias por estas marcas en el alma que duran más de 15 minutos, por matar los monstruos que están en mi cabeza.
Gracias por convertirte en mi paracaídas, por tus poemas... palabra a palabra.
Gracias.
Gracias por conseguir que me enamore de tu poesía y de tu música, porque me has hecho más humana.
Querido Marwan:
Sé feliz.