jueves, 16 de abril de 2015

Al futuro hombre de mi vida:

Siento tener que empezar así, pero no quiero que te confundas. Tienes que tener presente que ser el futuro hombre de mi vida no te da ningún derecho sobre mi. Es más, tampoco te puedo prometer nada.

Ser el hombre de mi vida no es una ventaja, es más bien una de esas pequeñas cosas que te gustaría haber podido evitar.
Cuanto más tiempo pases a mi lado, menos entenderás las cosas. Es raro, ¿verdad? Es extraño que esté deseando que llegues a pesar de saber que no soy lo que te conviene o lo que necesitas.
Sí, dar cosas por supuestas es uno de mis mayores defectos. No te voy a mentir, es uno de una inmensa lista.

Me da tanta pereza contarte cada una de mis imperfecciones, que dejaré que cuando llegues te encuentres con todas de golpe. A la cara, sin maquillarlas con un millón de virtudes, sin esconderme.
Es curioso, llevo unos cuantos meses escondiéndome y, en este momento, siento la necesidad de desnudarme, de ser la persona más vulnerable del mundo.

Sé que vas a buscar tu felicidad por encima de todo, pero yo, tan fanática de los superhéroes, querré salvarte de todo lo que te pueda afectar. Te meteré en una burbuja y creeré que todas las cosas que estoy haciendo por ti son buenas.
No permitas eso. No dejes jamás que te niegue la posibilidad de equivocarte, caer y curar tus propias heridas. No lo hagas, porque si me dejas hacer algo así, creeré que soy la mejor persona del mundo, cuando la realidad es que soy la más egoísta.


Aprende a decir 'sí'. Conozco a tantas personas que se pasan toda la vida diciendo 'no', que cuando tienen que dar la negativa más importante de sus vidas, no son capaces.
El equilibrio perfecto está en decir 'sí necesito' y 'no quiero'. Porque no te equivoques, no me quieres.
Al principio, cuando despiertes a mi lado, sentirás ese pequeño cosquilleo de la novedad. Luego, con el tiempo, lo que empezarás a sentir es costumbre. En eso quedará lo nuestro, en costumbre. No vas a poder llegar a sentir nada por mi y no te culpo. Agradeceré que hayas aprendido a no solo decir que no, también a sentirlo. A sentir que cuando algo no puede ser, no es.

Por último, no empieces a culparte. No tienes la culpa de nada. La responsabilidad es solo mía. Defenderme con un 'yo soy así' es lo más estúpido que podría hacer. Es estúpido hacer creer a los demás que tu forma de ser no evoluciona o se adapta al entorno. No soy así, solo estoy pasando por una época de cambios. Tengo el alma patas arriba.

Por cierto, se me olvidaba, por si te estás preguntado el porqué de la carta: Quiero que tengas los motivos suficientes para irte. Cuando decidas hacerlo, no tendrás que contarme historias. Cuando quieras irte, no me cogerás por sorpresa, no dejaré de comer ni de dormir, no me quedaré muda por una larga temporada. Cuando te vayas físicamente, ya yo te habré apartado de mi vida mucho antes.



Mucho amor y mucha luz.

martes, 7 de abril de 2015

Mi Granca, nuestro Granca:

Es curioso que siempre que escribo sobre ti lo hago en forma de carta. Es curioso eso y que te hable en singular siendo ese 'algo' que lo componen tantas personas y sentimientos.
Necesito escribirte cercana y nada es más íntimo que una carta. Las palabras salen solas de los dedos, pero la pasión que siento por ti van de la mano con ellas.

Mi Granca, estamos a un paso, ya no solo de hacer historia, sino también de ser presente, realidad y, de alguna manera justicia, esa que premia la bondad y la virtud... poética. 
Hace muchos años que luchamos juntos en la cancha y decir que eres parte de mi, es una realidad. Hemos sufrido juntos derrota tras derrota, pero las alegrías han compensado con creces todos esos momentos amargos.

Mañana es un día importante, de esos que una quiere recordar y contar, dentro de muchos años, a sus nietos. Día en el que solo las personas que te hemos visto caer y levantarte una y otra vez, viviremos de una manera muy especial. 
Dicen que todavía no es tiempo de alegría pero, entre tú y yo, el baloncesto es un deporte que está en tan continuo cambio, que no alegrarse por cada partido ganado, siento que es una ofensa. Al igual que analizamos los errores cuando perdemos, debemos valorar todas esas cosas buenas que tenemos y que nos llevan a la victoria. 

Puedo pasarme la vida repitiéndote que, pase lo que pase, aquí nos vas a tener siempre. Hoy te lo vuelvo a recordar pero, por favor, lucha. Da todo de ti, porque tenemos una deuda. Debemos luchar por todos esos aficionados que siguieron al equipo en Tamaraceite, en el CID o en el Gran Canaria Arena y que no tuvieron tiempo de ver como crecías, o por lo que seguimos aquí empujando. Debemos saldar esa deuda con esos jugadores y entrenadores que apostaron por nosotros: Moran, Savané o Mario, entre tantísimos guerreros amarillos. Debemos dar todo por nosotros, porque un día dejamos de ser ese club pequeño, para pasar a ser ese club enorme que no olvida sus comienzos.

Cuarenta minutos nos separan de la tan ansiada final. Cuarenta minutos que, si sabemos jugarlos bien, resumirán a la perfección cincuenta y dos años de historia. 
Cuarenta minutos en los que cada uno de los que estemos sentados en la grada, recordaremos momentos importantes de tu historia, de la nuestra.

Aguanta un poco más con los brazos en alto, porque cuando los bajes, tendrás la copa de campeón a la altura de tus ojos. Tendrás la recompensa, a la altura del corazón.

Te quiere y apoya, tu afición.