miércoles, 24 de julio de 2013

Lo importante de mi vida

Tal vez no te digo o no te haya dicho muy a menudo que eres lo más importante de mi vida. Tú con tus detalles, tus consejos, tus cuidados y con todo lo bueno que has aportado a mi vida, te has convertido en alguien imprescindible para mi.

Te recuerdo en todo momento. Siempre cuidaste de mi y me amaste con todo tu ser. Me guiaste y me protegiste para que nada malo me pasara. Durante toda tu vida fuiste un ángel para mi y hoy que no estás sigues siéndolo. Eres mi ángel de la guarda y nunca te olvidaré, porque para mi, no te has ido.

Miriam


Siempre te devolveré todo lo que has hecho por mi. Si tú necesitas mis cuidados ahora, te los daré y no por eso creeré que eres más débil. Tú nunca pensaste eso de mi cuando aprendí a caminar o cuando no sabía hablar. Te armaste de paciencia y me convertiste en lo que soy hoy. Tú, ellos. Ustedes me hacen mejor persona cada día. Me hacen feliz.

Sebas


¿Te acuerdas de aquellas Navidades en las que creíamos que ibas a pasar esas fechas tan especiales ingresado y finalmente te dieron el alta? Yo lo recuerdo como si fuera ayer. Recuerdo como un día inocentemente te dije que quería aquel precioso peluche de la tienda del Hospital y tú no lo olvidaste y me lo compraste. Sentí y siento que para ti yo era alguien importante.

Bego


Era tan importante que siempre estábamos juntos. Da igual las dificultades que pasáramos, porque siempre estábamos unidos. Tan juntos, que a pesar de la distancia seguíamos apoyándonos el uno en el otro. Siempre espero cosas de la vida y en dos meses, llegará esa persona a la que no me ha costado nada esperar. Ha sido la espera más dulce del mundo.

Silvia
GRACIAS. Gracias por darme siempre la mano para que no tuviera miedo. Gracias por hacerme sentir la persona más afortunada del mundo. Gracias por dar sentido a mi vida. Gracias.

Sara

Nunca olvides que para mi... ERES LO MÁS IMPORTANTE DE MI VIDA.

domingo, 21 de julio de 2013

Querido bebé:

No sé si es así como debo llamarte, ya que apenas ayer me enteré que estás ahí. Eres tan pequeñito, pero significas tanto ya...

¡Ay! Tendrías que habernos visto ayer cuando tu mamá nos dijo que estaba embarazada. No pudimos evitar llorar, pero te prometo que eran lágrimas de felicidad. Eran las lágrimas que ya estaba deseando ver derramar en casa de tus abuelos... ¡Lágrimas de felicidad! 
Tú no lo sabes, pero ya eres el mejor de los regalos. 

Todos estamos deseando consentirte, cuidarte, mimarte y enseñarte muchas cosas. Pequeño o pequeña, tienes la mayor de las suertes. Tienes a los mejores papás del mundo, a los abuelos que más te protegerán, a los tíos que más te mimarán... 


Quiero aprovechar para contarte como son cada uno de ellos. 
Tu papá es muy chistoso. Te lo prometo. Siempre se le ve alegre, luchador y cuida muchísimo a todos. 
Tu mamá es especial. Lo es por dos motivos: porque tiene la enorme bendición de tenerte a ti dentro y porque su dulzura hace que creas en la bondad de las personas. De ella aprenderás a ser la persona más dulce y madura del mundo.
Tu abuelito Luis es un VALIENTE. Sí, sí... es un valiente con mayúsculas. Lucha cada día de su vida y su empeño hará que consiga todo lo que se proponga. No lo sabes, pero te va a enseñar grandes cosas.
Tu abuela tiene lo que debe tener todas las mujeres del mundo. Ella es fuerte, tierna, amorosa, cuida de todos, aprecia los pequeños detalles y no descuida nada.
Tu tía Belén es increíble. Tiene muchísimo carácter, pero sabe cuando tiene que usarlo. Está siempre ahí cuando la necesitan, es igual de sensible que yo (¡lloramos por todo!) y su sonrisa hace que se te olvide todo lo malo.
Tu tío Sebastián. Él tiene un poquito de todas las personas que te rodean. Es responsable, alegre, luchador, valiente, fuerte, amoroso, tiene su carácter y cuando te da la mano, sientes que nada malo te puede pasar. Nunca dudes en buscar su mano cuando te sientas perdido o perdida.

Por último, no te diré como soy yo. Solo te diré que puedes contar conmigo siempre que lo necesites. De verdad, estoy aquí para ti. Intentaré siempre sacarte una sonrisa, cuidarte y hacer que siempre veas la inmensa suerte que tienes. Siempre tienes que ver el lado bueno de la vida. El malo está ahí, pero si lo ignoras, se hace pequeño y se va.

Bueno bebé, crece mucho, no le des la lata a tu mamá en su tripa ni patadas locas y sonríe desde ya, que gracias a ti muchas personas lo hacen.

¡Nos vemos dentro de nueve meses! 



Por cierto, te cuento algo desde ya... EL MIEDO NO EXISTE. Nunca preguntes por él ni dejes que nadie te cuente. Aprende las mejores palabras del mundo. Palabras como: mamá, papá, amor, libertad, paz, sonrisa, felicidad, ternura... Ah, y pregúntale a todos por Chile. Junto a tu tierra, será el lugar más maravilloso del que te puedan hablar. Existen los lugares mágicos, búscalos. 

Ahora sí, sin más... ¡TE QUEREMOS!


lunes, 8 de julio de 2013

Quiero ser

Una canción de Sabina cantada con su voz desgarrada.
Un poema de Neruda recitado al oído.
El mar. Las olas más fuertes y la marea más tranquila.
Un girasol buscando luz en las mañanas luminosas.
Un aeropuerto lleno de reencuentros y dolorosas despedidas.
Un padre. No una madre, sino un padre. El mejor de todos, el más amoroso.
Un beso de 'buenos días', otro de 'todo estará bien', otro de pasión, otro de...
Un consejo en el momento concreto. En ese instante en el que piensas que todo está perdido.
Un poco de magia. MAGIA.
Sueños. De esos que se hacen realidad.
Tiempo. Tiempo para despedidas, para amar, para coger fuerzas...
El cuadro 'Muchacha en la ventana' de Dalí.
Un libro usado. Leído por miles de personas. Soñado.
Una cita. Una de esas que van entrecomilladas y que un día alguien lee y jamás olvida.
Un teléfono cargado de historias.
Una guitarra acariciada por un poeta musical.
Una casa construida al borde de un acantilado. Ahí, apunto de caer.
Una sonrisa de alivio a la salida de un hospital.
La palabra 'benigno', 'sí' y 'gracias'.
Una camiseta. De esas que van pegadas al cuerpo, de las que rozan pieles.
Democracia. Libertad de pensamiento y de acción. Cargada de respeto.
Un anillo de boda en el dedo de un anciano.
El número 100 en una vela de cumpleaños.


Yo misma, para algún día poder llegar a ser todo eso que sueño.