miércoles, 13 de febrero de 2019

Me dueles, Granca


Me dueles, más allá de las derrotas, por la forma en la que te estás rindiendo y estás bajando los brazos.

Me dueles porque cada vez que decían “esto te queda grande” o “no vas a lograrlo”, tú dabas un paso más. Tú conseguiste una SuperCopa, llegar a la final de la Eurocup y de unos Playoffs…
Daba igual lo que te dijeran, tú nos dabas la mano y nos íbamos al fin del mundo.

Siempre te has caracterizado por tener a tu lado a personas comprometidas y luchadoras. Personas como Kuric que no se dejó vencer por un tumor, a Edy que simplemente vivía el día a día o a Newley que enseñó a su hija, el mismo día que nació, que él siempre iba a estar con ella pero que en ese momento tú lo necesitabas más.

¿Recuerdas como lloraba Moran el día que nos dijo adiós o cuando Taph se emocionó cuando se tuvo que enfrentar por primera vez a nosotros? Eso es amor, Granca y eso es lo único que nos puede salvar.
Las decisiones y las buenas acciones, pero también el recordar y sentir el por qué cada día queremos ser mejores.

Muchos de los que visten tus colores te ven simplemente como esa casilla por la que pasar antes de llegar a la meta pero hasta eso es bonito. Ser trampolín o puente de seres que sueñan, es increíble. Eso nos permite tener los pies en la tierra, saber que nada dura para siempre y que lo importante es remar en la misma dirección para que cada uno cumpla su objetivo.


No te voy a negar que este año está siendo demasiado duro estar en el pabellón y fuera de él.
Dentro tenemos que ver la derrota que nos dirá donde estaremos en unos meses y fuera escuchar a los que han esperado que estés débil para atacar. Escucha a los que te quieren y, aunque a veces sus palabras sean duras, atiende y sigue. A los que no te conocen y te juzgan por lo que has hecho desde que llegaste a la famosa Euroliga, escúchalos pero no les hagas caso.
Ni antes eras el mejor equipo del mundo ni ahora eres el peor, somos etapas.


Creo en ti, porque tienes una historia que te avala.
Creo en Rabaseda porque “heredó” el espíritu de Jimbo.
Creo en cada voz que te acompaña partido tras partido desde la grada.
Creo en la palabra “equipo” porque es la que nos ha ayudado a crecer cada día.
Creo en que eres más que baloncesto, eres vida porque caes y te levantas.
Yo creo, ahora crea tú.

#VamosGranca

jueves, 24 de mayo de 2018

Para mi hermano



Qué bonito poder llamarte así, hermano. Aunque para ser totalmente honestos: qué bonito haberte conocido, sin más, ni menos.

¿Sabes algo? Yo me niego a despedirme de ti. Me niego porque tú no te vas de los lugares que han formado parte de tu vida ni de los recuerdos más bonitos y constructivos. Jamás te vas a poder ir, te lo juro.
Eres parte de nuestra historia como club. De ese pasado no siempre tan prometedor y justo, pero siempre luchado y enriquecedor.
Eres parte también de nuestra historia personal de la que has formado parte apenas sin darte cuenta. A muchos nos has visto crecer como personas y nos has enseñado valores que no solo son importantes en una cancha de baloncesto, pero ahí los aprendimos de ti.

Contigo aprendí que si media cara se te paraliza y no te quiere responder tienes la otra mitad para pelear. Que un amigo, de los de verdad, puede nacer en la otra parte del mundo y entenderte y protegerte como la persona que mejor te conozca (sí, ya sabes que hablo de Jimbo). 
Que si tienes la inmensa suerte de tener voz, también tienes la obligación moral de usarla para defender lo justo.
Que a veces se gana, pero siempre se debe aprender. Sabes perder y, por encima de todo, sabes ganar.



Ay capitán, qué bonito será contarles, a los que por edad aun no te conozcan, quien eres. Hablarles del CID, de que no todos los sueños se cumplen pero que jamás te puedes ir a la cama sin sentir que lo has intentado por todos los medios o que los trofeos no miden la valía de una persona. Jamás midas lo que vales por algo que coge polvo guardado en una estantería, hazlo por algo que te llene de verdad.

Qué especial es poder hablar de alguien en pasado, en presente y en futuro. Recordando, viviendo e imaginando. Y qué especial será también verme con 70 años sentada en el pabellón en el que juegue el equipo de nuestros amores, mirar nuestro tatuaje y pensar: "pues aquí seguimos una temporada más hermanito y, ¿viste? no nos tuvimos que despedir". 





Gracias. Por querernos y dejarte querer, por las mejores mañanas de domingo, por el tiempo, por permitirnos soñar y por lo que has sembrado. 

Gracias por ser nuestro capitán, nuestro eterno 7.

Como dicen los Gofiones en su canción Gran Canaria:

"Formas parte del total
de siete esmeraldas,
en ti me quiero quedar
¡Ay, mi Gran Canaria!"

Esta siempre será tu casa. 

Y no lo olvides: no es un "adiós", es "hasta el próximo partido".



viernes, 24 de noviembre de 2017

Hasta aquí.

Querido Miguel Ángel:

Te entiendo. Te juro que te entiendo.

Tiene que ser demasiado duro darse cuenta que estás pagando (y no poco) a personas que no te dan ni la cuarta parte de lo que necesita TU empresa, que la inmadurez y el pasotismo reinan en tu vestuario.
Tiene que ser complicado no poder controlar que los medios filtren que TUS empleados salen de fiesta sin permiso, que son desobedientes por naturaleza.
Tiene que ser frustrante ver como hacer para no tener que pagar ni un duro a un entrenador para que te dirija al equipo.

Te entiendo. Te juro que te entiendo.

Pero, ¿sabes lo que no entiendo?

No entiendo que cuando te interesa es TU empresa, pero cuando hace falta dinero es NUESTRO club. En serio, he visto estrategias de marketing más discretas que las que haces cada inicio de temporada.

No entiendo que sigas viviendo del "gracias a él el club no desapareció". Entre tú y yo, jodida jugada maestra esta. Hasta en el cole los niños entienden que solo se es "estrellita" durante esa partida, que la "inmunidad" no es eterna.

No entiendo que tengas las santas narices de decir que la afición te defrauda cuando es TU equipo el que no ha rendido en el campo, ni fuera de él. El típico: "el profe me tiene manía" que decimos todos cuando suspendemos. Eso, la culpa para otros.

No entiendo que apeles al sentimiento amarillo, ese que si sintieras lo pondrías por delante de cualquier cosa. Si amas a tu equipo, hazte a un lado, deja que otros lo saquen adelante. Sé más líder y menos jefe.

No entiendo que LA UNIÓN DEPORTIVA LAS PALMAS pase de ser un club modesto pero luchador y pase a ser circo para payasos, fieras y víboras.

No entiendo que una persona que lleva abonada toda su vida al equipo este año no haya podido hacerlo por el dinero, el puto dinero. En serio, quédate con tu empresa y déjanos el club.

Por tercera vez te lo repito: te entiendo. Te juro que te entiendo.

Pero, ¿entiendes tú algo?



domingo, 28 de mayo de 2017

Te lo prometo.

Cierro los ojos. Intento reconstruir cada paso que he dado hasta llegar hasta aquí. No hablo de estos últimos meses, me remonto más atrás. Tres. Tres años atrás.
Qué bonito es cuando recuerdas desde la distancia de los años y de los daños. Qué bonito es semi-olvidar y sí, digo "semi" porque de lo que jamás me podré olvidar es de ti.

Recuerdo como si fuera ayer el día que caí en el pozo. No me había dado tanto miedo la oscuridad desde que era una renacuaja y lloraba todas las noches porque veía sombras en mi habitación. Qué triste es la oscuridad que no se convierte, con el paso de las horas, en un día nuevo lleno de luz. Qué triste, pero qué bonito cuando me enfocaste con una pequeña linterna señalándome la salida.

Puede resultar paradójico, pero animarte a ti es lo que me animaba a mi. Sentarme esas mañanas de domingo en la grada o frente la tele para verte y enviarte toda mi energía era como el que va al psicólogo, se acuesta y suelta todo eso que le hace daño. Hiciste de psicólogo, de amigo, del mago que era capaz de convertir lágrimas en sonrisas...
Cuando te veía caer me decía: "Ahora fuerte Sara, que el equipo te necesita" y cuando te veía en lo más alto pensaba: "Disfruta de esto, que es un poquito tuyo".

Nunca tuve prisa en salir rápido de esa situación, porque si algo aprendí de ti es que las cosas llegan, tarde o temprano. Viví, sin pretender nada más y cada vez más te sentí parte importante de mi vida. Tanto fue así que, como esa chica enamorada se tatúa el nombre de su amado, yo me tatué tu nombre en mi piel. ¿La diferencia? Sabía y sé que esta unión jamás se rompería. Ya eras ese "algo" intangible que era capaz de materializar si cerraba los ojos.

Hemos vivido muchas cosas juntos. Hemos soñado cada inicio de temporada con lo que nos depararía el paso de los meses. Hemos sonreído cuando escuchábamos el movimiento de la red tras entrar un balón (tú y yo lo sabemos, la red suena y suena a gloria). Hemos llorado cada vez que nos teníamos que despedir de alguien o aquella vez que rozamos con la punta de los dedos el descenso o el Olimpo que habría sido ganar la Eurocup. Nos hemos enfadado, bueno... Me he enfadado yo más contigo que tú conmigo (es lo que tiene ser humana). Hemos vivido.

Han pasado ya unas cuantas horas de esta última, y espero que no única, derrota. Han pasado unas horas pero me han parecido años, tres concretamente.
En el segundo que Kuric se levantó para tirar ese triple se me paró el mundo. Me quedé en blanco. Olvidé lo que había pasado desde que me sacaste del pozo, olvidé el tatuaje y olvidé tu nombre por una milésima de segundo. Era como si cada lágrima que me caía por las mejillas se llevara cada recuerdo con ellas.
Lo mejor de todo ha sido secármelas, volver a recordar, sentir el pecho hinchado de orgullo, volver a sentir la sangre amarilla recorriendo mis venas.

Te prometo que durante esa milésima de segundo no me fui. Durante ese pequeño espacio de tiempo me volví a enamorar de ti y te dije, en nuestro idioma, que aunque ya no haya pozo te necesito en mi vida. Te prometí que hasta que me muera voy a estar ahí, delante de una pantalla o sentada dejándome el alma aplaudiendo cada cosa que hagas.

Y ya tengo claro algo, si cuando con ochenta años escucho a alguien decirme: "mujer, es solo baloncesto", le miraré a la cara y le diré: "no compañera, es un pozo superado y un amor incondicional", te lo prometo.

Hasta la próxima temporada.

jueves, 8 de septiembre de 2016

Pasito a pasito

¡Hola de nuevo!

Después de tratar la semana pasada el inicio de nuestro cambio de hábitos, vamos a dar un paso más en nuestro proceso.
Recuerda, solo si has experimentado ese ‘click emocional’ del que te hablaba en la anterior entrada del blog.

Una vez hayas ido pasando por cada etapa, seguimos avanzando:
  • Analiza tus hábitos alimenticios:
Antes de tomar la decisión de comer esto o lo otro, es importante que analices lo que comías hasta este momento. Analiza, no juzgues. Es importante que los que te rodean no lo hagan, pero piensa que tú eres tu mayor acompañante en la vida y la forma en la que te trates influirá en todo lo que te propongas.
Es importante que anotes a todas las conclusiones que llegues.


  • Divide tus armarios y nevera:
No lo vas a tener que hacer para siempre, pero es fundamental que en los primeros meses evites tentaciones.
Dedica una parte de tu armario y nevera para tu alimentación.  Mentalmente tener lo que vas a comer a mano y ordenado te vendrá bien.
Eso sí, no te acomodes. Huir de los problemas no es la mejor solución, habrá que enfrentarlos. Eso sí, paciencia. 


  • Crea un plan de alimentación:
Es fundamental que organices una vez a la semana tus comidas. Eso evitará:
o   Que caigas en comidas que no son saludables.
o   Que quieras abandonar este estilo de vida.
o   Que te entre ansiedad.

Ya veremos más adelante como podemos (o como intento hacerlo yo) estructurar nuestra alimentación.


  • Mueve tu cuerpo:
En nuestro cambio de vida es tan importante la alimentación (70%) como el ejercicio físico (30%).
Cuando hablo de ejercicio físico no hablo de pasar horas y horas en el gimnasio. Una caminata de una hora al día, montar en bici, practicar algún deporte que te guste… Pueden ser opciones más que válidas. Lo importante es que actives tu cuerpo y que hagas lo que hagas te diviertas. NO MÁS SEDENTARISMO.


  • Ponte metas cortas:
No pienses en que tienes que bajar tantos kilos o en que lo quieres hacer en tanto tiempo. Márcate metas cortas y sé razonable. No pretendas bajar 30 kilos, por ejemplo, en dos meses. ¿Sabes la barbaridad que sería eso?
No tenemos prisa. Recuerda: lo que queremos es adoptar un estilo de vida saludable, no hacer DIETA.


Si en algo quiero hacer hincapié durante este camino que recorreremos juntos, es en que hacer dieta es perjudicial para la salud.
¿Por qué? A mi modo de entender, hacer dieta es eliminar de tu alimentación ciertos grupos y no, creo que eso es un grave error.

Si quieres conseguir algo a largo plazo, es fundamental que convivas con todos los alimentos y que dejes de pensar que la comida es tu enemiga. Lo perjudicial no es el producto (hay millones de opciones), es lo que hagas con él.

Más adelante trataremos, en más profundidad, temas como: forma de elegir la comida en el supermercado, rutinas de ejercicios, el ‘cheatmeal’ (sí, les puede sonar raro, lo sé), la ansiedad e incluso, compartiré recetas con ustedes. Todo a su debido tiempo. Aquí, lo que prima es la paciencia.

¿Seguimos caminando juntos?

Mucha luz,


Sara.

jueves, 1 de septiembre de 2016

¿Y ahora qué?

Una vez te hayas sentado a reflexionar sobre tu relación con la comida, te invito a que cojas un cuaderno y la redactes. Redáctala en primera persona, como el narrador de una historia o como mejor te sientas. En los momentos que te encuentres bajo de ánimos te servirá recordar cómo te sentías anteriormente para no volver a caer en una rutina de malos hábitos.

Una vez tengas claro la forma en la que empezó todo, tendrás más respuestas de las que creerás.
Sí, soy consciente de que ahora mismo eres un cúmulo de interrogatorios y que no sabes por dónde empezar, pero juntos lo lograremos.


Ojo, si tu situación con la comida es grave (trastornos muy serios de alimentación), acude a un profesional sin dudarlo un segundo más… ¡Quiérete, por favor!

Si, por el contrario, tu situación es la más común aquí van unas pautas que me sirvieron a mí una vez fui consciente de todo:


-          ¿Es el mejor momento para hacer un cambio de hábitos?

Sí, te puede parecer una pregunta estúpida, pero te aseguro que no lo es. Imagino que como yo y otras muchas personas más, te habrás levantado un día y habrás dicho: ‘hoy empiezo la dieta’. Así, sin más. No te has sentado a valorar si tu situación personal o anímica es la más correcta.
Para empezar este camino tienes que estar muy fuerte. Y, te aseguro, sabrás cuando es el momento porque se activará en ti eso que se llama: ‘click emocional’. Atento a él, atento a ti.


-          Valora si lo quieres hacer por tu cuenta o con ayuda.

Sí, puedes hacerlo por tu cuenta, pero siempre siguiendo de cerca tu estado físico. Es importante que te realices antes de empezar y cada cierto tiempo, exámenes médicos. Por supuesto, también es importante que mantengas a tu médico de cabecera al tanto de tu decisión. Durante un proceso de pérdida de peso, nuestro cuerpo sufre cambios tanto externos como internos y es importante tenerlos vigilados de cerca.
Sí, por el contrario, decides ponerte en manos de un especialista, infórmate bien, es tu salud lo que está en juego.


-          Lo hagas como lo hagas, rodéate de personas con energía positiva.

Piensa que lo que estás decidiendo es algo importante y vital para ti. Lo que menos necesitas ahora mismo es estar rodeado de personas que te digan: ‘Seguro que fracasas, como siempre’, ‘pues no sé como lo piensas hacer…’ Si eres una persona mentalmente fuerte esas expresiones destructivas quizás te puedan servir para luchar con más fuerza, pero lo más normal es que te hundan y que antes de empezar quieras abandonar.
¿Negatividad? No, gracias.


-    Pésate, pero no centres todo en la báscula.

Exacto, ni una palabra te define como persona, ni un número en la báscula significa nada por si solo.
Tu cuerpo no solo está formado por grasa. Si pesas 90 kilos, esos 90 kilos no son de grasa. Eso sí, tener un índice de grasa corporal acorde a tu cuerpo es lo ideal.
Así que cuando decidas empezar no solo te peses, también mídete y calcula tu IMC. ¿Cómo?

o   Peso: elige un día de la semana que te venga bien para pesarte. Es conveniente que lo hagas siempre ese mismo día en ayunas, ya que es el mejor momento, en el que se reflejará tu peso real. También es importante que siempre te peses en la misma báscula y, sobretodo, que no te obsesiones con pesarte más de una vez por semana.

o   Medidas: mide el perímetro de tu brazo, muslos, abdomen, pecho y anótalos. Ojo, cuando perdemos grasa y ganamos masa muscular, estas cifras también aumentan. La información más real que puedes obtener es a través de la observación de tu cuerpo.

o   IMC: calcúlalo de una manera muy sencilla.




Espero que para empezar te haya servido de ayuda. Profundizaré en muchos de estos temas más adelante pero, por ahora, tienes mucho trabajo y mucho que reflexionar, así que: ¿Nos ponemos manos a la obra?

¡Hasta la próxima semana!



RECOMENDACIÓN:

En la recomendación culinaria de hoy, les quiero hablar de un lugar perfecto para un desayuno o una merienda cumpliendo con nuestros hábitos saludables.

 


El lugar se llama 'SMOOTHIE GALAXY' y además de contar con batidos de frutas muy variadas a los que puedes acompañar o no de diferentes proteínas, también puedes disfrutar de tentempiés de gran calidad e incluso yogures naturales con trozos de frutas y muesli.



Lo puedes encontrar en: c/Lepanto, a la derecha por el paseo de Las Canteras. 

Espero que si lo prueban, me escriban y me comenten lo que les ha parecido.

Mucha luz.

Sara.

lunes, 30 de mayo de 2016

Por si no nos volvemos a ver.

Si hay algo que he ido aprendiendo a lo largo de mis veinticinco años de vida, es que hay cosas que no se deberían dejar para más adelante o para lo que solemos llamar 'el momento adecuado'.

Dejamos tantas cosas pendientes por decir o hacer en la vida, que hoy he decidido escribir esta carta abierta dedicada a alguien muy especial para mi y para toda la afición del Granca.

Ahí va.


Querido Savané:

Seguramente te sorprenderán estas letras hoy, un día como otro cualquiera. ¿Por qué no? Cualquier día es un buen momento para agradecer y valorar todo lo que nos has dado, lo que me has dado.

Tal vez el partido de mañana (confío en que no) sea el último de la temporada para el equipo y tal vez (y esto deseo que no sea cierto con más fuerza) sea el tuyo como jugador profesional. No hay nada que me haga pensar que eso vaya a ser así, pero en los deportes de élite cada temporada es un misterio tanto para el jugador como para la afición.
Por si fuera así, quiero que sepas unas cuantas cosas:

Quiero darte las gracias por regalarnos tus mejores años de baloncesto. ¡Qué forma tenías y tienes de moverte! Nunca sabía el rival por donde ibas a salir y eso fue siempre una cualidad que me fascinó de ti. Sorprendías y nos sigues sorprendiendo. Y oye, que lo de 'regalarnos tus mejores años de baloncesto', también va por el lado menos técnico y más sentimental. Siempre inculcaste a todo el que venía nuevo lo grande e importante que es ser de un club como el Granca. Eso es un regalo.

Gracias por esa pareja tan bonita que formaste junto a Jimbo. Entre ustedes no hacían falta palabras, porque los gestos, las sonrisas y la lucha por un objetivo común, eran más que suficientes. Era verlos jugar juntos y pensar: 'Esto tiene que salir bien, sí o sí'. Y salía bien, créeme que, independientemente de los resultados, siempre salía bien.



Gracias por ser un referente con tu actitud, tus ideas, tus actos y tus sueños. A mi, personalmente, siempre me hiciste confiar en un mundo mejor, en que mi vida podía ser mejor. Me enseñaste que si tus armas son tus manos, que se te paralice media cara no es motivo para rendirse. Es por eso que decidí un día tatuarme algo que hablara de ti. Más allá de lo que eres como jugador, valoro por encima de todo lo que eres como persona. Y te prometo que valió la pena. Vamos que si valió la pena...



También quería darte las gracias por elegir quedarte a pesar de no tener títulos en nuestra vitrina. Podrías haberte planteado irte a un club que los tuviera o que llegara más lejos de lo que llegábamos nosotros, pero decidiste quedarte y demostrar que sí que existe eso que llamamos 'amor por los colores'. Te quedaste, caíste junto a nosotros y de la mano nos levantamos una y otra vez. Valió la pena caer tantas veces, porque hemos crecido mucho.


Gracias, de corazón, gracias.

Y por si no nos volvemos a ver quiero que  sepas que fue bonito empezar a amar a este club por tu 'culpa'; y será bonito sentarme cada domingo del resto de mi vida en el pabellón que juegue el Granca, mirar tu tatuaje y decir: 'al final sí que nos volvimos a ver'.



Te quiere,

Tu hermanita.