jueves, 27 de junio de 2013

Mi nueva familia

Siempre he tenido una familia convencional, no sé, de las que todo el mundo ve por la calle y piensan: "qué familia más normal". Así era mi familia, hasta que un día las cosas cambiaron.
Pasé de tener una mamá, un papá y un hermano, a tener una mamá y un hermano. Para quitar dramatismo al asunto diré que simplemente lo que pasó, es que mis padres se separaron. Cada uno hizo su vida y aunque al principio sufrimos mucho por diferentes situaciones, supimos salir adelante.

Hace casi 5 años de eso. Al principio no notaba nada diferente, porque aunque antes tenía la figura paterna presente, apenas pasaba tiempo con nosotros. Trabajaba para darnos un buen futuro económico pero, ¿qué se hace con el amor? El amor no se consigue estando lejos y distante, ni durmiendo horas y horas mientras te pierdes los mejores momentos de tu familia. El amor se cultiva y se alimenta día a día, segundo a segundo.

No le reprocho nada, hizo lo que pudo y sin darse cuenta me enseñó grandes cosas. Me enseñó a cuidar a las personas que te aman, a valorarlas y a estar a su lado siempre. Y aquí estoy...

Estoy a su lado en el momento que más me necesita, y aunque callada, intento mostrar mi apoyo. No sé, siempre me ha costado integrarme en los grupos ya formados y aunque ellos me acogen con todo el amor del mundo, yo sigo detrás de mi barrera de timidez. 

Les prometo que si los conocieran también estarían sentados horas y horas delante de ellos sin decir nada, simplemente admirando sus historias, escuchando sus consejos y recibiendo todo el amor que se dan.
Se aman, esa es la clave. Cada uno ofrece al resto lo mejor que tiene y si uno no tiene fuerza, ahí están todos para no dejar que caiga.

Ellas son fuertes, luchadoras, incondicionales y sanadoras de almas. Te llegan dentro y siempre tienen una palabra amable.
Ellos, por su parte, toman decisiones con el corazón, protegen y buscan la seguridad del resto. Son pura magia. Siempre te hacen la vida más sencilla.

Dicen que en la vida cuando una puerta se cierra, otra se abre. En mi caso creo que se cerró una puerta, pero se abrió otra llenas de manos dispuestas a ayudarme, de sonrisas para hacerme más feliz y de amor, mucho amor.

Sé que todo irá bien. Todo irá bien porque a las personas buenas no le pasan cosas malas. 
Es cierto que la vida nos pone constantemente a prueba. Pruebas duras, dolorosas y llenas de obstáculos. Eso sí, pruebas que solo pueden superar las personas de gran corazón.

Necesito que él me siga dando lecciones de lucha y de sacrificio. 

Ellos...

Mi nueva familia. Mi familia.

Sean felices.





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