domingo, 21 de julio de 2013

Querido bebé:

No sé si es así como debo llamarte, ya que apenas ayer me enteré que estás ahí. Eres tan pequeñito, pero significas tanto ya...

¡Ay! Tendrías que habernos visto ayer cuando tu mamá nos dijo que estaba embarazada. No pudimos evitar llorar, pero te prometo que eran lágrimas de felicidad. Eran las lágrimas que ya estaba deseando ver derramar en casa de tus abuelos... ¡Lágrimas de felicidad! 
Tú no lo sabes, pero ya eres el mejor de los regalos. 

Todos estamos deseando consentirte, cuidarte, mimarte y enseñarte muchas cosas. Pequeño o pequeña, tienes la mayor de las suertes. Tienes a los mejores papás del mundo, a los abuelos que más te protegerán, a los tíos que más te mimarán... 


Quiero aprovechar para contarte como son cada uno de ellos. 
Tu papá es muy chistoso. Te lo prometo. Siempre se le ve alegre, luchador y cuida muchísimo a todos. 
Tu mamá es especial. Lo es por dos motivos: porque tiene la enorme bendición de tenerte a ti dentro y porque su dulzura hace que creas en la bondad de las personas. De ella aprenderás a ser la persona más dulce y madura del mundo.
Tu abuelito Luis es un VALIENTE. Sí, sí... es un valiente con mayúsculas. Lucha cada día de su vida y su empeño hará que consiga todo lo que se proponga. No lo sabes, pero te va a enseñar grandes cosas.
Tu abuela tiene lo que debe tener todas las mujeres del mundo. Ella es fuerte, tierna, amorosa, cuida de todos, aprecia los pequeños detalles y no descuida nada.
Tu tía Belén es increíble. Tiene muchísimo carácter, pero sabe cuando tiene que usarlo. Está siempre ahí cuando la necesitan, es igual de sensible que yo (¡lloramos por todo!) y su sonrisa hace que se te olvide todo lo malo.
Tu tío Sebastián. Él tiene un poquito de todas las personas que te rodean. Es responsable, alegre, luchador, valiente, fuerte, amoroso, tiene su carácter y cuando te da la mano, sientes que nada malo te puede pasar. Nunca dudes en buscar su mano cuando te sientas perdido o perdida.

Por último, no te diré como soy yo. Solo te diré que puedes contar conmigo siempre que lo necesites. De verdad, estoy aquí para ti. Intentaré siempre sacarte una sonrisa, cuidarte y hacer que siempre veas la inmensa suerte que tienes. Siempre tienes que ver el lado bueno de la vida. El malo está ahí, pero si lo ignoras, se hace pequeño y se va.

Bueno bebé, crece mucho, no le des la lata a tu mamá en su tripa ni patadas locas y sonríe desde ya, que gracias a ti muchas personas lo hacen.

¡Nos vemos dentro de nueve meses! 



Por cierto, te cuento algo desde ya... EL MIEDO NO EXISTE. Nunca preguntes por él ni dejes que nadie te cuente. Aprende las mejores palabras del mundo. Palabras como: mamá, papá, amor, libertad, paz, sonrisa, felicidad, ternura... Ah, y pregúntale a todos por Chile. Junto a tu tierra, será el lugar más maravilloso del que te puedan hablar. Existen los lugares mágicos, búscalos. 

Ahora sí, sin más... ¡TE QUEREMOS!


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