Te juro que no sé en que momento del pasado estás leyendo esto, pero estoy completamente convencida que lo estás haciendo cuando más lo necesitas.
No sé si tengo todas las respuestas que quieres leer, pero son las que hay, con las que te toparás en unos meses, las que te harán respirar de alivio.
No llores más, por favor. Con los ojos hinchados no serás capaz de ver lo que de verdad es importante. Las lágrimas nublan la vista y la razón.
Yo más que nadie entiendo que no puedes evitarlo y que cualquier mensaje lleno de energía positiva, ahora mismo, te suena vacío.
No dejes que te hagan daño, te mareen o decidan por ti. Aunque ahora no estás en tu mejor momento, debes quererte y decidir lo que será mejor para volver a ser la chica que eras.
Te voy a contar algo: harás daño. Lo harás sin querer en la búsqueda de tu felicidad.
No te diré que está justificado ni que has hecho bien, pero lo hiciste y pedirte que lo evites sería cambiar tu futuro. Para bien o para mal, todo lo que hagas te va a convertir en lo que ahora soy.
Cuida los detalles. Un beso, una sonrisa, una caricia y hasta un guiño de ojos no significan nada a largo plazo, pero esos segundos pueden sanarte tanto el alma... Ahora quédate con los momentos y no con las promesas. Lo que vives es real, las promesas no.
No te cierres. Te conozco y sé que necesitas sentirte cercana, ayudar a los demás, compartir tus pequeños logros y tus grandes frustraciones. Solo aléjate de lo que no vaya a ninguna parte o te hiera. Sé valiente para tomar esa decisión porque el dolor se mete en la piel y te consume muy despacio.
Sonríe, baila, charla, come, duerme, lee, ten sexo, vive, siente... ¡Hazlo desde ya!
La vida no se va a detener porque tú tengas un mal día. El mundo no gira alrededor de ti. No quieras dejar que pase el tiempo 'correcto' para hacer tu vida. No hay tiempo, márgenes de espera o momentos correctos cuando se trata de ser feliz.
Quiero creer que estarías medianamente orgulloso de ti, de mi. He conseguido cosas que seguro ahora no te estarás ni planteando. Cosas pequeñas, insignificantes a simple vista, pero cosas que ahora mismo me mantienen a flote.
No te voy a contar nada que influya en tus decisiones o que coarte tu libertad, pero sí que te puedo decir que no soy todo lo feliz que soñé ser, pero que lo voy a lograr y en unos meses me acordaré de ti y diré: Gracias a mi yo de ayer, por vivir...
Mucho amor.

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