sábado, 14 de marzo de 2015

Nuevos proyectos.

'Necesito que algo salga bien. Necesito sentirme bien por algo.
No estoy deprimido. No tengo el corazón destrozado. No estoy triste. No se ha muerto.

Está ahí, viviendo su sueño y sé que es feliz. Me siento orgullosa de él, pero también
me siento como si no fuera totalmente justo, ni razonable, ni bueno. Él sigue día a día y es feliz sin mi.
Todos los días me despierto en un pozo, sintiéndome como si ya no tuviera sueños. Tal vez tuve mis sueños y se acabaron.
Seré la típica tía soltera, sin marido ni hijos, ni familia. Él era mi familia. Se ha marchado y yo dejé que se fuera e hice bien, es mejor para él, pero para mi...

Quiero que algo salga bien. Necesito una razón para despertarme y no volver a meterme en esa cueva donde estaba antes de conocerlo. Él me salvó. ¿Tú recuerdas cómo estaba? Estaba a oscuras. La oscuridad sigue dentro de mi. Él la alumbró, así que creí que podría vencer a la oscuridad haciendo algo bueno, quería hacer algo bueno.

Estar con los chicos que me recuerdan...
Quiero que salga bien'.

Creo que es la reflexión que mejor me define ahora mismo.
Siento que puedo vencer la oscuridad haciendo una buena acción, o dos... Las necesarias para sentirme mejor, para hacer sentir bien a otros o para mejorar un poquito el mundo.
Tal vez no esté bien contar proyectos futuros o pensar que tus acciones son importantes, pero me apetece compartir algo positivo. Aquí van dos ideas para las que han contado conmigo:

La primera de todas está relacionada con los niños. Adoro a los chiquitines de la casa. Junto a los ancianos, creo que son los seres que más nos pueden enriquecer como personas. La pureza, la sensibilidad e incluso la honestidad, son valores que un niño nos puede transmitir con la mayor de las transparencias.
Por eso, dentro de un tiempo aún por definir, voy a trabajar con niños que no están pasando un buen momento. Mientras se ayuda a sus padres a buscar soluciones, nos encargaremos de dar un poquito de esperanza y sueños a los más pequeños. Es un proyecto egoísta, lo reconozco. Es egoísta porque sé que ellos me podrán aportar muchas más cosas que yo a ellos, pero voy a dar todo y más de mi para que tanto ellos como yo seamos más felices.
¿Saben lo que llena el alma la sonrisa de un niño? No busquen la magia en otra parte, está toda ahí.

Por otro lado, otro de los proyectos que tengo entre manos es el de colaborar en un comedor social. Todos, absolutamente todos, ahora mismo, somos seres en riesgo de necesitar lo más básico.
Cada vez acuden más personas a pedir alimentos o un techo, e incluso, alguien que los escuche sin más. Es doloroso y yo he decidido que me niego a seguir viendo eso desde casa.
Necesito aportar mi granito de arena y, aunque esté mal decirlo, escuchar es una de las cosas que mejor se me dan. Me han escuchado tanto a mi, que tengo la necesidad de devolver ese gesto.

Sí, otra vez sin quererlo me vuelve a pasar, vuelvo a tropezar con otro proyecto egoísta.
Y sonrío. Sonrío porque me llena de energía positiva pensar que alguien, en un momento dado, consideró que era la persona correcta para proyectos tan bonitos y gratificantes. Es emocionante y, a la vez, te llenas de una responsabilidad que solo tú entiendes.

Interesados o no, he encontrado dos de los planes que más pueden ayudarme a vencer la oscuridad, me harán crecer como persona y conseguirán que me sienta orgullosa de mi misma.


¡Si supieran la cantidad de ideas bonitas que tengo en mi cabeza! Voy a luchar por ellas...

'Ayudar al que lo necesita no solo es parte del deber, sino de la felicidad'.


Mucho amor.

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