Tal vez alguien tenga la clave definitiva para serlo, pero por suerte o por desgracia, no es mi caso.
Siempre había escuchado que tras la tormenta llega la calma y, hoy después de algún tiempo, siento esa frase más mía que nunca.
La calma llega, pero yo por ahora, me quedo con las enseñanzas de aquella demoledora tormenta.
Y como soy de compartir lo bueno y desechar lo malo, me atrevo a contarles lo que personalmente me ha servido para llegar a este punto.
Así que... ¡allá vamos!
- Date tiempo. Suena a tópico, lo sé. 'El tiempo lo cura todo', 'tiempo al tiempo'... He de reconocer que terminé de esa palabra hasta las narices. Para mi el tiempo solo pasaba, pero curar no curaba nada. Me equivoqué. El tiempo sí es cierto que pasa, pero también te ayuda a que tomes distancia del problema, lo valores y lo afrontes. Toma tiempo.
- Escucha mucha música. Desde siempre he creído que no hay medicina más efectiva para los problemas emocionales que la música. Cualquier canción puede ayudarte: una con ritmo para levantarte el ánimo o una triste para conectar con tus emociones. Es importante conectar con el dolor, ya que este te ayudará a entenderlo, asimilarlo y dejarlo marchar. Personalmente, cuando yo quiero indagar en mi ser más profundo, escucho a Marwan.
- Come y duerme. Puede ser el consejo más absurdo de todos, pero cuando algo nos angustia y sentimos que no hay soluciones a la vista, tendemos a dejar de comer y dormimos menos de lo que deberíamos. El problema o la situación que nos perturba está ahí y seguramente estará también mañana, así que descansa y aliméntate. Si dejamos de hacer ambas cosas, mañana además de tener el problema inicial, tendremos otro: pocas fuerzas para afrontar lo que nos venga.
- Piensa en pequeños objetivos que quieras alcanzar. Lo más probable es que esa situación que nos tiene así haga que cambien muchas cosas a tu alrededor. Te paras a pensar y ya muchos de los planes que tenías en mente no se cumplirán así que... ¡es hora de objetivos nuevos! Primero piensa en pequeño y a medida que tus sueños se vayan cumpliendo ve marcando objetivos mayores. Puedes.
- Foto... ¡sonríe! Hazlo por lo menos una vez al día. Ponte delante del espejo, haz carantoñas y pon tu mejor sonrisa. Ver reflejada nuestra sonrisa en el espejo nos ayudará a interiorizarla y recordarla durante el resto del día. Verás como poco a poco, lo harás con más frecuencia, sin ensayar, desde dentro...
- Suma, no restes. Cualquier palabra, frase o pensamiento positivo es clave para lograr estar bien. Llenarte de buenas energías no solo te servirá en la relación contigo mismo, también en la relación con los que te rodean. Nadie quiere tener a su lado a personas tóxicas, nadie debería ser tóxico para sí mismo. Valora cada aspecto positivo que tengas, anula y soluciona eso que no te hace sentir bien.
- Acompañado pero independiente. En este momento estar rodeado de las personas que te quieren puede ser lo más recomendable. Conversaciones que te distraen, sonrisas que te contagian, buenos recuerdos... Todo eso está genial, pero no olvides que el problema es tuyo y solo tú podrás solucionarlo. Cada una de esas personas que te rodean tienen sus propias dificultades, sus tristezas y su propia lucha. Pasa tiempo contigo y valora lo que TÚ y solo TÚ necesitas para salir de ahí.
- Ama. Haya pasado lo que haya pasado, nunca renuncies al sentimiento más grande y puro que puede sentir el ser humano. Una persona no es todo el mundo. Una decepción no marcará tu futuro y tu pasado quedó ahí, en el pasado. Dejar que el corazón no se contamine con malos sentimientos es tan fundamental para vivir como el propio respirar. Ama. Ámate.
¡Esto es todo!
Miles son las cosas que uno puede hacer para acomodar su vida y volver al camino de la felicidad.
No todos los consejos sirven para todas las personas, pero cuando compartimos lo que nos hace sentir bien, conseguimos motivar al otro a que busque lo que a él le hará bien.
¿Nos acompañamos a ser felices?
'No hay porqué sufrir. La vida es la manifestación de los sueños y los sueños... se escogen'.








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