Ya decía Gardel en su famosa canción que veinte años no eran nada.
Si veinte no son nada, ¿qué son veinticinco? Pues en su vida, mucho.
En veinticinco años de vida ella ha sabido dar lo mejor de sí, ha formado una familia, ha dado amor a todo el que lo necesitara y nos ha enseñado que los sueños se materializan.
Es más que una madre, una hija, una hermana, una cuñada, una amiga... Ella es un ser excepcional. Una persona que no borra jamás de su cara la sonrisa, que no solo mira a su pequeña Valentina con ojos de amor incondicional, también a todo el que sabe demostrarle lo importante que es.
Nunca te dedica una mala palabra y a veces, cuando se siente cómoda, te deja ver su lado más tierno. Ese lado que le lleva a hacer preguntas que te llaman la atención o que con una mirada consigue decirte todo.
Les voy a confesar algo, mil veces que naciera, mil veces la elegiría como cuñada y como hermana de distintos padres. Porque si hay algo que me han enseñado en la vida es que es importante rodearte de personas buenas, personas como ella.
Así que sí, veinticinco años, mil veces más, una hija, un excelente novio, una increíble familia y ella... lo son todo.
¡Gracias por existir!

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