Si hay algo que he ido aprendiendo a lo largo de mis veinticinco años de vida, es que hay cosas que no se deberían dejar para más adelante o para lo que solemos llamar 'el momento adecuado'.
Dejamos tantas cosas pendientes por decir o hacer en la vida, que hoy he decidido escribir esta carta abierta dedicada a alguien muy especial para mi y para toda la afición del Granca.
Ahí va.
Querido Savané:
Seguramente te sorprenderán estas letras hoy, un día como otro cualquiera. ¿Por qué no? Cualquier día es un buen momento para agradecer y valorar todo lo que nos has dado, lo que me has dado.
Tal vez el partido de mañana (confío en que no) sea el último de la temporada para el equipo y tal vez (y esto deseo que no sea cierto con más fuerza) sea el tuyo como jugador profesional. No hay nada que me haga pensar que eso vaya a ser así, pero en los deportes de élite cada temporada es un misterio tanto para el jugador como para la afición.
Por si fuera así, quiero que sepas unas cuantas cosas:
Quiero darte las gracias por regalarnos tus mejores años de baloncesto. ¡Qué forma tenías y tienes de moverte! Nunca sabía el rival por donde ibas a salir y eso fue siempre una cualidad que me fascinó de ti. Sorprendías y nos sigues sorprendiendo. Y oye, que lo de 'regalarnos tus mejores años de baloncesto', también va por el lado menos técnico y más sentimental. Siempre inculcaste a todo el que venía nuevo lo grande e importante que es ser de un club como el Granca. Eso es un regalo.
Gracias por esa pareja tan bonita que formaste junto a Jimbo. Entre ustedes no hacían falta palabras, porque los gestos, las sonrisas y la lucha por un objetivo común, eran más que suficientes. Era verlos jugar juntos y pensar: 'Esto tiene que salir bien, sí o sí'. Y salía bien, créeme que, independientemente de los resultados, siempre salía bien.
Gracias por ser un referente con tu actitud, tus ideas, tus actos y tus sueños. A mi, personalmente, siempre me hiciste confiar en un mundo mejor, en que mi vida podía ser mejor. Me enseñaste que si tus armas son tus manos, que se te paralice media cara no es motivo para rendirse. Es por eso que decidí un día tatuarme algo que hablara de ti. Más allá de lo que eres como jugador, valoro por encima de todo lo que eres como persona. Y te prometo que valió la pena. Vamos que si valió la pena...
También quería darte las gracias por elegir quedarte a pesar de no tener títulos en nuestra vitrina. Podrías haberte planteado irte a un club que los tuviera o que llegara más lejos de lo que llegábamos nosotros, pero decidiste quedarte y demostrar que sí que existe eso que llamamos 'amor por los colores'. Te quedaste, caíste junto a nosotros y de la mano nos levantamos una y otra vez. Valió la pena caer tantas veces, porque hemos crecido mucho.
Gracias, de corazón, gracias.
Y por si no nos volvemos a ver quiero que sepas que fue bonito empezar a amar a este club por tu 'culpa'; y será bonito sentarme cada domingo del resto de mi vida en el pabellón que juegue el Granca, mirar tu tatuaje y decir: 'al final sí que nos volvimos a ver'.
Te quiere,
Tu hermanita.



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